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casas pasivas
Aryon Infraestructuras

Artículo escrito por Álvaro Vega, director regional de PlanRadar en España.

El término de casa pasiva está de moda, una alternativa sostenible a las construcciones que conocemos como norma a día de hoy. Apostar por las casas pasivas o passivhaus es apostar por las edificaciones eficientes que buscan reducir al máximo la demanda energética y por ello, resultan una solución sostenible cada vez más interesante para constructoras o usuarios finales.

Las casas pasivas son viviendas que se diferencian por su capacidad de reducir al máximo su demanda energética. Se consiguen edificaciones más eficientes y se reducen notablemente los recursos que necesitará la casa. Se tienen en cuenta todos los detalles técnicos que puedan ser de utilidad para conseguir una obra menos demandante en cuanto a energía.

Algunos de los criterios que se tienen en cuenta son, en primer lugar, los materiales empleados, priorizando el uso de aquellos que sean naturales con el objetivo de conseguir un proceso de construcción sostenible. En segundo lugar, el aislamiento térmico, que será el mejor aliado para conseguir que la temperatura se mantenga estable. Otros elementos que se persiguen durante la construcción de una passivhaus son la orientación de la vivienda, el uso de energías renovables o la ventilación cruzada. En definitiva, el objetivo es el de crear hogares que requieran menos cantidad de energía sin que la comodidad de sus habitantes se vea afectada. Para ello se optimizan procesos y se prioriza la calidad de los materiales, para asegurar una construcción moderna que trabaje para sus inquilinos.

Una tendencia cada vez más atractiva

Las casas pasivas o passivhaus han ido ganando popularidad en varios países de Europa por los beneficios que aportan a corto y largo plazo. La reducción del consumo energético es un debate que se mantiene en el orden del día entre propietarios y constructores y las casas pasivas, consiguen resolverlo.

Por otra parte, se consideran construcciones ecofriendly, pues cumplen con un conjunto de normas energéticas que garantizan el ahorro de energía en el hogar. Muchos constructores e inversores ya entienden las casas pasivas como una inversión en activos inmobiliarios que subirán su valor en el mercado en los próximos años. Son construcciones valiosas a nivel medioambiental y hacen uso de energías renovables para su consumo, por ello, resultan un incentivo hacia el ahorro en los inmuebles.

Existen opciones para hacer una vivienda ya construida más sostenible, trabajando en las características antes nombradas y mejorando su capacidad de aislamiento y los recursos a los que tiene acceso. Sin embargo, lo óptimo para el mercado de las casas pasivas y el medioambiente es apostar por la creación de nuevas viviendas que ya tengan en cuenta estos criterios y que se basen en sistemas y herramientas de construcción digitalizados, que ahorren tiempo de construcción, mejoren la eficiencia de la obra y eliminen el gasto de materiales innecesarios, como el que ofrece PlanRadar.

Si se realizan proyectos de obra que ya tengan en cuenta los criterios de sostenibilidad de las casas pasivas, se aumenta el valor del inmueble y se mejora la oferta del mercado inmobiliario en cuanto a sostenibilidad. Siendo este un foco de acción para los gobiernos europeos parece lógico pensar que las casas pasivas son una tendencia al alza en el mercado.

Las edificaciones tradicionales requieren de materiales y energías no renovables para su construcción y funcionamiento. El mismo proceso de construcción genera una gran cantidad de residuos contaminantes y el resultado es menos eficiente que el de las casas pasivas. Además, las constructoras y profesionales del sector han tenido que hacer frente a un encarecimiento de los materiales necesarios para construir, en gran parte, por la escasez de estos.

Por tanto, los edificios que hemos visto dominar el mercado hasta la actualidad, son menos interesantes para el medioambiente y aumentan su precio por el continuo encarecimiento de los recursos. Además, una vez finalizada la obra, requieren de una mayor demanda energética para conseguir unas condiciones de temperatura y recursos óptimas para sus habitantes.

Conociendo esto, son muchos los gobiernos europeos que apuestan por impulsar estos proyectos con ayudas económicas para usuarios que quieran invertir en mejorar la eficiencia de sus hogares, sean de nueva construcción o como proyecto de reforma.

¿Cuánto gasta una casa pasiva?

Uno de los principales beneficios de las passivhaus es el ahorro energético del hogar, sin que por ello haya que renunciar a la comodidad de las viviendas tradicionales. Si nos fijamos en detalle, las casas pasivas deben tener una demanda de energía primaria inferior a 120 kWh por año y metro cuadrado para poderse considerarse como tales. Esta demanda de energía tiene que cubrir la suma de los gastos de agua caliente y sanitaria, iluminación y climatización, consumo de los electrodomésticos y la refrigeración.

Teniendo en cuenta este límite de consumo, es factible pensar que el consumo anual se mantendría en menos de 10 euros por metro cuadrado. Sabiendo que la media anual de los hogares convencionales en España se mantiene en los 5000 kWh en electricidad, el ahorro para el hogar es considerable aún con la inversión requerida para hacer una casa pasiva.

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