Colgar cuadros puede parecer una tarea sencilla, pero es una de las decisiones decorativas donde más errores se cometen y, a la vez, que más dudas plantean. Cuadros demasiado altos, separados en exceso, muy pequeños, demasiado grandes, desalineados sin intención o “flotando” sobre los muebles, hacen que incluso una obra bonita se vea fuera de lugar o de que uno tenga la sensación de que algo no encaja en una pared o en una estancia. Por ejemplo, cuando un cuadro va solo en una pared, sin ningún mueble debajo, la norma más fiable es que el centro del cuadro debe quedar a la altura de los ojos, algo que suele establecer entre 145 y 150 centímetros desde el suelo al centro del cuadro. Si el cuadro está encima de un sofá o una cama, lo ideal es dejar entre 15 y 20 cm desde el respaldo o el cabecero.