Vamos dejando poso en las casas que habitamos, sean de propiedad o de alquiler, y por supuesto, lo vamos dejando también en los objetos que atesoramos, a menudo demasiados y de los que nos cuesta mucho deshacernos, por eso ha triunfado Marie Kondo.
De objetos con posos, con historias, saben mucho en Arquitectura del Orden, no en vano, se dedican a catalogarlos, ordenarlos bonito como si fueran a ser protagonistas de un reportaje de revista de moda, y a venderlos.
Vende los muebles que no quieres con la ayuda de Arquitectura del Orden
“Arquitectura del Orden es un servicio que consiste en vaciar casas y lo hacemos organizando mercadillos en la propia vivienda. Ponemos a la venta absolutamente todo lo que hay en la casa, que esté en buen estado, que esté funcionando y que sea útil. Desde las pinzas de la ropa, el tendedero o la cómoda del siglo XIX. Nos encanta que se venda todo pero principalmente que salgan las cosas del día a día, las herramientas, las escobas, la cacharrería, la sartén. Las cosas que si no tuvieras que vaciar una casa y no supieras qué hacer con ellas, tirarías a un punto limpio sin dudarlo, porque a nadie se le ocurre ir al basurero con una vitrina heredada de su tía abuela”, explica Astrid Romero Veiga, fundadora de la empresa.

La idea surgió de un favor que le pidió una amiga: su padre había fallecido y había que vaciar los armarios de ropa de la que había sido su última pareja. Pero no solo había ropa sino muchos enseres de esta mujer que se había recorrido el mundo y así nació la idea de hacer un mercadillo en la casa y venderlo todo.
“Lo hicimos y fue un éxito bárbaro. O sea, vaciamos la casa. La gente que venía me decía ¿dónde estabas cuando tuvimos que cerrar la casa de mis padres? Mi tía se ha mudado a una casa más pequeña. Me voy de España porque a mi marido lo han trasladado a Brasil, no sabemos qué hacer con las cosas”. Y así poco a poco, fueron surgiendo las casas que vaciar...

Triunfa en el mercadillo
Lo hacen en Madrid y donde reclamen sus servicios: "Hace poco vaciamos una casa en Toledo, y fue divertidísimo porque fue el acontecimiento del pueblo. Vino todo hijo de vecino. Y se lo pasaron pipa. Vino una señora que vivía a dos casas. Yo solo vengo a cotillear la casa de la boticaria, nos dijo. Y salió con una minipimer porque la suya se había roto. Es que es muy divertido, es muy gratificante. El proceso de montar el mercadillo, es muy gratificante la relación que establecemos con las familias y es muy gratificante y muy divertido el día del mercadillo. Nosotras decimos que es la fiesta, que el mercadillo es el día grande, es el momento de disfrutar”, explica.

Y es que una vez que todas las piezas se han catalogado y se les ha puesto precio y que la casa se ha puesto bonita para vender todos los bártulos, llegan las jornadas abiertas, el mercadillo, que suele celebrarse en fin de semana: “ Viene todo el mundo que ha sido convocado por Instagram y por redes sociales y vienen a llevarse cada uno su tesoro. Las dos primeras horas de las jornadas de puertas abiertas son siempre con cita. Y luego está abierto todo el fin de semana aunque el último día, el domingo, hay descuentos en lo que haya quedado”, explica María José López, la otra pata del negocio.
Pero, ¿qué precios hay en este batiburrillo? De todo: “Los hay desde 500 € hasta 0,50. Todo está siempre por debajo del mercado de segunda mano. Los precios son irresistibles y ese es parte del secreto de nuestro éxito, que son cosas muy bonitas. Hay de todo: mesas de 25, 50, 100 euros… El abanico es muy grande”, comenta López.
¿A qué tipos de clientes va dirigido este negocio?
Y entre sus clientes, de todo aunque ya hay mucho fiel seguidor que no se pierde una jornada de puertas abiertas: “Vienen decoradores, gente que le gustan las antigüedades, vecinos del barrio, grupos de amigos, muchos jóvenes que comparten piso de estudiante y que a lo mejor necesitan una tabla de cortar y dos platos, familias, porque es un planazo con niños..”, añade Romero.
Y no es de extrañar que su proyecto sea un éxito, no solo porque te permite hacerte con una vajilla con solera a buen precio sino porque complace algo que a todos nos gusta: el voyeurismo, el poder colarte en una casa a mirar y toquetear...

Estas emprendedoras confirman que consiguen vender casi todo, prácticamente un 90% y lo que no, se suele donar. Y esa venta es siempre, contando una historia: “Cuando llegamos a una casa enseguida sabes a qué se dedicaba el padre, si era aficionado a un deporte o a otro, si hay niños pequeños, si es una familia grande, si es una familia pequeña, porque los objetos narran historias. Intentamos que quien está deshaciendo su casa entienda que son solo objetos, porque para ellos es muy difícil, se están deshaciendo de su vida. Entonces intentamos que tomen un poquito de distancia y por otro lado intentamos que quienes vienen a comprar compren con el respeto y el cariño de que no se están llevando solo objetos, sino que se están llevando pedazos de la vida de alguien”, explica Romero.
Y ojo, que si el propietario/a hay algo que dude en vender, casi seguro que no se vende… “Hay una energía que no deja que se venda. Es matemático. Bueno, venga, esta estantería. La quiero vender. No sé dónde meterla…. Como que sí, como que no… Y no se vende. No se vende. Es algo nos ha pasado ya muchas veces. Llegamos a un acuerdo de que, cuando entramos en la casa, ya tienen que haber tomado la decisión de que lo que queda es lo que va a formar parte del mercadillo. Pero más de uno que ha hecho cola en la puerta de su casa para comprar cosas”, añade riendo Romero.

¿Cuál es el precio del servicio?
Pues depende de cada casa: el servicio se compone de un precio inicial, porque el trabajo lo realizan se venda luego o no, más un porcentaje fijo sobre las ventas. Y ojo, y lo dicen dos expertas en el vaciado de casas: el dinero no está en la cómoda del siglo XIX de la yaya sino en la cuchara de palo y la escoba. Así que ya sabes…
3 Comentarios:
En EEUU es muy común y se llama “Estate Sale” e igual al de España, el último día, el Domingo, los precios bajan aún más.
Estoy buscando algo similar en la Comunidad de Valencia. Quiero encontrar empresas, negocios, etc. que se encarguen de vaciar un piso de todos los muebles y cacharros que no queramos cuando cerremos la compra, y disponer de ellos como les plazca. No nos interesa ganancia, nos interesa limpieza, espacio y orden. Muchas de las propiedades que estamos viendo en el casco de Valencia estan llenas de generaciones de muebles adquiridos ya sea por herencia o por vagancia de no haberlos botado antes. Muchos pisos estan abarrotados de muebles que no tienen nada que ver el uno con el otro.
Que tipo de compañia se dedica a vaciar estas catastrofes? Podría ser esto un punto de negociacion para finalizar la compra/venta?
Se aceptan sugerencias y se entusiuasman estrategias !
Gracias.
*entusiasman
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