
La creciente tensión en el mercado inmobiliario español ha dado lugar a una práctica que, aunque impensable hace unos años, se está convirtiendo en norma para un porcentaje significativo de inquilinos: alquilar una vivienda sin haberla visto físicamente. Según un estudio reciente de Alfa Inmobiliaria, más del 10% de sus actuales arrendatarios optan por esta modalidad, un aumento notable frente al 6% registrado hace dos años.
Antonio Pérez de la Torre, director general de Alfa Inmobiliaria, atribuye este fenómeno a un desequilibrio entre la demanda creciente y una oferta limitada, especialmente en grandes urbes como Madrid y Barcelona. En estas ciudades, los alquileres no solo superan los 20 euros por m2, sino que se prevé un aumento del 15% en 2024, consolidando un entorno donde las decisiones deben tomarse con rapidez.
La velocidad a la que se cierran los alquileres, en ocasiones en cuestión de horas, empuja a muchos inquilinos a actuar con inmediatez. “Para quienes se mudan por trabajo o estudios, visitar una vivienda en persona es a menudo inviable, lo que les lleva a confiar en las herramientas digitales disponibles”, explica Pérez de la Torre.
El perfil de quienes alquilan sin visita previa también ha evolucionado. Lo que antes se asociaba a los alquileres vacacionales ahora incluye a estudiantes, expatriados, nómadas digitales y extranjeros atraídos por la calidad de vida en España. Este cambio ha sido impulsado por la normalización de las transacciones digitales tras la pandemia.
“La pandemia marcó un antes y un después”, señala Pérez de la Torre, quien destaca cómo la digitalización ha transformado el sector inmobiliario, ampliando las posibilidades para inquilinos y propietarios.
La revolución tecnológica en el sector inmobiliario
Herramientas digitales como tours virtuales en 3D, cámaras 360º y videovisitas han hecho posible evaluar una vivienda con un detalle impensable hasta hace poco. Estas tecnologías no solo permiten observar aspectos estructurales y de diseño, sino también valorar elementos como la iluminación y el estado de los materiales.
Además, los avances en trámites online, como verificaciones de identidad, pagos seguros y contratos electrónicos, han aumentado la confianza en este tipo de transacciones, facilitando procesos más rápidos y ágiles.
Sin embargo, este método no está exento de peligros. Alquilar una vivienda sin visitarla puede llevar a sorpresas desagradables: problemas estructurales, defectos ocultos o discrepancias entre las expectativas generadas por las imágenes y la realidad.
“La falta de visitas presenciales puede limitar la capacidad de negociar mejoras o identificar problemas en la vivienda, lo que puede traducirse en una experiencia insatisfactoria”, advierte Pérez de la Torre. También persiste el riesgo de fraudes, como anuncios falsos o contratos irregulares, especialmente si no se cuenta con el respaldo de profesionales del sector.
El contexto jurídico como factor clave
La escasez de oferta también está vinculada a la inseguridad jurídica que enfrentan muchos propietarios. Según Pérez de la Torre, el miedo a la ocupación y las restricciones normativas llevan a algunos dueños a preferir alquileres temporales o, directamente, a retirar sus propiedades del mercado. Este fenómeno no solo eleva los precios, sino que fuerza a muchos inquilinos a tomar decisiones precipitadas.
En un mercado inmobiliario tan competitivo y digitalizado, alquilar sin visita previa se está consolidando como una opción viable para un número creciente de personas. Sin embargo, para mitigar riesgos, es fundamental recurrir a plataformas confiables y asesorarse con profesionales experimentados. “El equilibrio entre tecnología, regulación y confianza será clave para afrontar este cambio de paradigma en el sector”, concluye Pérez de la Torre.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta