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Por las noches la luna custodia este paraíso perdido, una vivienda que comparte sus paredes con las rocas de un acantilado del Caribe, en concreto, en la Isla de Bequia. A finales de la década de los 50, una joven pareja de America, Tom y Gladdie Johnston, abandonaron sus puestos en el mundo de la publicidad y decidieron deshacerse de todo y mudarse a Bequia, un paraíso de arena blanca y el lugar favorito de la realiza y de estrellas del rock.

Allí la pareja se hizo cargo de un pequeño hotel de 9 habitaciones llamado Sunny Caribbee Hotel. Se hicieron amigos de una familia autóctona que era dueña de una zona deshabitada de Bequia. Aceptaron la invitación de la familia para conocer esa extraña formación geológica conocida como Moonhole.

La pareja se enamoró de esa zona y en los años 60 terminaron comprando esas tierras donde levantaron una casa bajo un arco natural de roca volcánica. Esta mansión cuenta con torcidas escaleras y habitaciones abiertas al exterior porque lo que querían los dueños era disfrutar del exterior. De hecho, una de las habitaciones más grandes de la casa recibió el nombre de Sala de la ballena, porque cuando Tom Johnston despertó por la mañana sin levantar la cabeza de la almohada pudo ver ballenas en el mar.

La pareja comenzó a invitar a amigos y estos pidieron que les construyeran viviendas por la zona. Así que fundaron una promotora llamada Moonhole Company Limited, que levantó durante 30 años 16 casas, una comisaría, una oficina, viviendas para el personal de Moonhole y una galería de encuentro entre amigos.

Pero todo cambió con la muerte de Tom en 2001. El espíritu de la comunidad se desvaneció en su ausencia, los propietarios originales fallecieron o se hicieron demasiado mayores y la siguiente generación luchó por hacerse con el control y se presentaron denuncias. Ahora la villa está abandonada.  

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