España cuenta con decenas de pueblos despoblados, aldeas detenidas en el tiempo y localidades aún vivas, pero donde la historia ha dejado una huella visible. Algunos quedaron vacíos por el éxodo rural, la falta de agua o la construcción de embalses. Halloween es una buena ocasión para conocer estos destinos con una mirada distinta, entre patrimonio, memoria y paisajes de niebla. La Mussara (Tarragona) es una aldea abandonada desde 1959 por la pérdida de población, Escó (Hesca) se quedó sin habitantes a mediados del s.XX y Belchite (Zaragoza) fue devastado durante la Guerra Civil española.